Inicio > Articulos > Familias y la Pacificación > Preguntas y respuestas sobre conflictos de familia/matrimonioEmailPrint

Preguntas y respuestas sobre conflictos de familia/matrimonio

Matrimonio

Pregunta 1: Quisiera hablar más abiertamente con mi esposo acerca de cosas en las que discrepamos, pero él hace todo lo posible para evitar esta clase de conversaciones. Y aun cuando encuentre una forma de compartir mis inquietudes con él, raramente dice algo en respuesta. ¿Cómo podemos aprender a hablar entre nosotros?

Respuesta: Comience por pedir a Dios que lo ayude a discernir las cosas que usted hace para desalentar la comunicación abierta. ¿Habla usted desde la irritación o la frustración? De ser así, su esposo naturalmente se replegará detrás del silencio defensivo. ¿Está más interesada en hacer prevalecer su punto de vista que escuchar y entender el punto de vista de él? En este caso, él no perderá su tiempo en una conversación infructífera. ¿Se vuelve defensiva cuando él la confronta sobre algo? De ser así, él simplemente mantendrá sus pensamientos para sí. Si realmente quiere saber qué barreras está erigiendo, pida a su esposo que le diga lo que piensa que usted ha hecho para que sea difícil hablar. Escuche cuidadosamente sin volverse defensiva, y luego pida a Dios que la ayude a cambiar.

Otra razón por la que los hombres no quieren hablar es que no siempre saben cómo expresarse de una forma constructiva, y nunca aprendieron a enfrentar el conflicto eficazmente. Los hombres odian el fracaso. Así que antes que manejarse a tientas con palabras torpes y comenzar una pelea, juegan a lo seguro y no dicen nada. Pregunte a su esposo si los dos pueden trabajar juntos para mejorar su capacidad de comunicación y resolver el conflicto. Sugiera una forma de aprender que sea la más fácil para él (ver sugerencias en la Pregunta 2). Si su esposo está de acuerdo, hablar con un pastor o un consejero bíblico podría acelerar grandemente su progreso. Cada vez que su esposo se comunica bien, asegúrese de indicarle su aprecio. Dios puede usar su respuesta positiva para alentarlo a él a abrirse y crecer aún más.

Pregunta 2: Mi esposa y yo no manejamos los conflictos bien. Nos volvemos defensivos, proferimos algunas palabras filosas y luego nos quedamos callados un par de días. Estamos teniendo un trato cada vez más superficial entre nosotros, y estamos dando un ejemplo terrible para nuestros hijos. ¿Qué debería hacer?

Respuesta: Para un cristiano nunca es demasiado tarde para empezar a hacer lo correcto. No importa cuán malas sean sus habilidades para la resolución de conflictos hoy, Dios puede ayudarlo a crecer más de lo pueda imaginar siquiera. El primer paso para mejorar sus habilidades de pacificación es centrarse profundamente en lo que Dios ha hecho para hacer la paz con usted. Jesús murió en la cruz para salvarlo del castigo y de la esclavitud continua del pecado. Si usted ha confiado en él, ¡sus pecados están completamente perdonados! Y ahora quiere facultarlo para deshacerse de viejos hábitos y aprender a relacionarse con los demás de una forma que ejemplifique el amor y el perdón de él hacia usted.

Usted juega un papel importante en este proceso de cambio. Necesita estudiar la Palabra de Dios y aprender lo que él enseña acerca de la pacificación. Podría comenzar leyendo un artículo titulado “La cruz y la crítica”, que habla acerca de cómo dar y recibir críticas a la luz de lo que Jesús hizo por nosotros en la cruz. También podría asistir a una clase de Escuela Dominical o estudio bíblico para grupos pequeños de Peacemaker, escuchar grabaciones de audio mientras viaja o leer Pacificadores juntos. Para extender los beneficios a sus hijos, estudien El joven pacificador como familia, y busque formas de incluir los principios de pacificación en los conflictos de la vida cotidiana.

Este cambio requiere tiempo y esfuerzo, pero bien vale la pena. A medida que Dios le permite vivir el evangelio en medio del conflicto, usted encontrará una intimidad nueva y emocionante en su matrimonio, confianza para enfrentar los desafíos de la vida y la alegría de ver a sus hijos madurar en su fe y en su capacidad para ser pacificadores.

Divorcio

Pregunta 3: Acabo de descubrir que mi esposo ha sido infiel. Él dice que lo lamenta y quiere que sigamos juntos, pero estoy tan dolida que no pienso que pueda perdonarlo jamás. Mi familia me está alentando para que obtenga el divorcio, pero tengo miedo de cómo afectará esto a nuestros hijos. ¿Qué debo hacer?

Respuesta: La mayoría de los cristianos estarían de acuerdo en que usted tiene fundamentos bíblicos para el divorcio. Pero el hecho de que usted pueda divorciarse no significa que deba hacerlo. Dios podría haber dado la espalda a todo el mundo legítimamente mucho tiempo atrás por nuestra infidelidad. Sin embargo, escogió perdonarnos y realizar la dura tarea de la reconciliación, que requirió enviar a su Hijo a la cruz en nuestro lugar. Usted tiene ahora la oportunidad de imitar la misericordia y la gracia asombrosas e inmerecidas de Dios y hacer todos los esfuerzos razonables para reconciliarse con su esposo (ver Romanos 12:18; Efesios 4:32).

Además, tiene razón al estar preocupada por el efecto que el divorcio tendrá en sus hijos. Como se indica en un estudio sobre “Los efectos del divorcio en Estados Unidos”, el divorcio puede tener un efecto devastador sobre los hijos. A menudo contribuye a problemas en la escuela, abuso de drogas y alcohol, abandono o abuso en familias mixtas, menor capacidad de aprendizaje y alejamiento de Dios. A fin de evitar este sufrimiento a los hijos, un padre o una madre deberían hacer todos los esfuerzos razonables para salvar un matrimonio.

Por supuesto, la reconciliación requerirá trabajo. Aun cuando su esposo parece lamentarlo sinceramente y arrepentido, sería imprudente simplemente decir que lo perdona y dejar el asunto atrás. Una traición de esta naturaleza indica que hay serias debilidades en la relación de él con el Señor y en la relación entre ustedes dos. Ahora es el momento de buscar un sólido aconsejamiento bíblico de forma que ambos puedan identificar y resolver las causas fundamentales de estos problemas.

La gracia de Dios es suficientemente poderosa como para sanar esta herida profunda. De hecho, si usted lleva esta gran ofensa al pie de la cruz y pide a Dios que la cubra con la sangre de su Hijo, él puede remover el dolor, otorgar arrepentimiento por el pecado subyacente, permitirle perdonar verdaderamente y bendecirla a usted y a su esposo con un amor más profundo y una confianza mayor que jamás han conocido antes.

Ttambién puede transformar esto en una oportunidad para dar testimonio a su familia. Reconozca que tiene derecho a buscar un divorcio, pero dígales que no lo va a hacer porque Dios no la ha dejado a un lado, aun cuando usted ha pecado contra él más frecuentemente y más terriblemente que su esposo contra usted. Use este suceso doloroso para compartir con su familia y otras personas las noticias maravillosas del perdón inmerecido y el poder reconciliador de Dios.

Pregunta 4: Mi esposa dice que quiere el divorcio. He hecho todo lo que puedo pensar para persuadirla para que se quede, pero está determinada a irse. ¿Qué puedo hacer para salvar mi matrimonio?

Respuesta: Dios es el único que puede salvar su matrimonio. Por lo tanto, la cosa más importante que puede hacer es comprometerse a hacer todo lo que él le enseña a través de su Palabra o a través de la iglesia para reconciliarse con su esposa.

Aun cuando el pecado es la causa última del divorcio, la desesperanza generalmente es lo que hace que la gente desista de un matrimonio y vea un abogado. Por lo tanto, es esencial hacer todo lo posible para reconstruir la esperanza. Las flores, las promesas y los ruegos no harán nada para restablecer la esperanza; de hecho, probablemente hagan que su esposa tenga aún más resentimiento.

En cambio, ore ardientemente cada día para que Dios toque el corazón de su esposa y restablezca esperanza en ella. Luego pídale que lo ayude a usted a ver cómo ha contribuido al colapso de su matrimonio. Hable con un amigo devoto, un pastor o un consejero cristiano, para hacer un inventario meticuloso de sus fallas maritales. Vaya más allá de su comportamiento e identifique los deseos en su corazón que llevaron a sus fallas. Usando el marco de los Siete Elementos de la Confesión, escriba una confesión completa de sus pecados. Pida ayuda a Dios para encontrar el momento correcto para hablar con su esposa para reconocer todas las formas en las que usted no ha sido el esposo que Dios quiere que sea. Comprométase a crecer como Dios manda, independientemente de que ella se quede o no. No espere resultados inmediatos, pero ore pidiendo que Dios termine usando su confesión para ayudar a que su esposa vea que las cosas realmente pueden cambiar, que es un paso clave para restablecer la esperanza.

Al mismo tiempo, aliente amablemente a su esposa a considerar el aconsejamiento. Si se resiste, recuérdele que sus hijos algún día podrían preguntar: “Mamá, ¿cuán fuertemente intentaste mantener a nuestra familia junta? ¿Intentaste siquiera un aconsejamiento?”. Si aun se resiste, copie el artículo sobre “Los efectos del divorcio en Estados Unidos” y pregúntele si al menos pensaría en la forma en que un divorcio afectaría a sus hijos. Ore pidiendo que Dios abra el corazón de ella al aconsejamiento.

Usted también debería buscar en su iglesia apoyo en oración y consejos. Demuestre que usted está intentando sinceramente encarar las fallas en su matrimonio. Luego pida a su iglesia que se acerque a su esposa para alentarla a reconciliarse. Si ella se rehúsa, inste a los líderes de su iglesia a ejercer su responsabilidad bíblica de ejercer una disciplina amorosa y redentora para persuadir a su esposa que no rompa sus votos matrimoniales (Mateo 18:15-20).

Finalmente, recuerde que Dios no mide el éxito de usted por sus resultados, sino por su obediencia fiel y dependiente de él. Usted no puede controlar la decisión final de su esposa, así que no puede necesariamente salvar su matrimonio. Pero si mira a Dios en busca de esperanza y guía, se arrepiente sinceramente de sus pecados y hace su mejor esfuerzo por obedecer lo que él ordena, él lo considerará fiel y exitoso, independientemente de lo que su esposa decida.

Abuso

Pregunta 5: Mi esposo es un abusador verbal y físico. Algunos amigos dicen que simplemente debería perdonar y someterme. Otros dicen que debería salir del matrimonio. ¿Qué dice la Biblia que debo hacer?

Respuesta: La Biblia nos llama a amar a nuestros enemigos y hacer todo lo que podamos para resolver los conflictos de una forma que lleve al perdón y la reconciliación completos. También enseña que debemos someternos a quienes Dios ha puesto en autoridad sobre nosotros. Pero ninguno de estos mandatos cancela otros principios bíblicos que se aplican al abuso doméstico.

Mateo 18:15-20, Lucas 17:3 y Gálatas 6:1-2 nos ordenan claramente confrontar amablemente pero firmemente a alguien que se encuentra en un patrón de hábito pecaminoso. No hay nada en la Biblia que diga que una esposa no deba seguir estos pasajes. Si su esposo está pecando contra usted mediante violencia verbal o física, Dios dice que usted debe hacer todo lo que está en su poder para ayudarlo a arrepentirse. Si usted no puede confrontarlo en forma segura por su cuenta, debería ir a su pastor y pedirle que hable con su esposo (Mateo 18:16). O podría apelar a su esposo para que la acompañe al aconsejamiento. Si él se rehúsa a responder al aconsejamiento, entonces debería pedir a su iglesia que ejerza la disciplina en un esfuerzo por llevarlo al arrepentimiento (Mateo 18:17-20).

Si su esposo se rehúsa a responder al consejo o la disciplina de la iglesia, y si usted o sus hijos corren peligro de daño serio, es apropiado separarse temporalmente y buscar ayuda de la policía y los tribunales civiles (Romanos 13:1-5). A veces un hombre violento tiene que enfrentar las consecuencias civiles antes que pueda ver la seriedad de su comportamiento.

Aun mientras usted sigue estos caminos, también necesita seguir otros mandatos bíblicos con relación a su propio corazón y conducta. Si bien nada justifica el abuso de parte de su esposo, Jesús igual la llama a asumir la responsabilidad por su contribución a la situación, aun cuando parezca pequeña (Mateo 7:3-5). A medida que Dios le permita cambiar cosas que podría estar haciendo usted para agravar el conflicto en su matrimonio, podría ser más fácil para su esposo someterse al aconsejamiento y lograr un avance duradero en el control de su ira.

A medida que Dios trae arrepentimiento y confesión a su esposo, usted puede otorgar perdón y experimentar una reconciliación genuina en su matrimonio, con lo cual demostrará el poder redentor del amor y el perdón de Dios.

Pregunta 6: Mi padre abusó de mí cuando era niña. Si bien nunca lo he hablado con él, creo que he podido perdonarlo. Mi madre no sabe nada de esto. ¿Debería igual tratar de hablar con él acerca de esto, o debería simplemente dejar el tema de lado?

Respuesta: El perdón tiene dos etapas. Primero, necesitamos tener una actitud de perdón, que es una disposición y deseo de verdaderamente perdonar a alguien y no detenernos en cómo nos ha agraviado. Debemos pedir a Dios que nos dé esta actitud aun antes de que la otra persona se arrepienta (Marcos 11:25). La segunda etapa es conceder el perdón, que es una promesa de no hablar de los pecados de una persona o de no tenerlos contra ella jamás. Estas promesas deberán hacerse normalmente luego de que alguien se ha arrepentido o ha confesado su pecado (Lucas 17:3). Estas promesas abren el camino a la auténtica reconciliación.

Al parecer, Dios le ha dado a usted una actitud de perdón, que es un don de gracia. Pero es improbable que se reconcilie auténticamente con su padre, derribando todas las paredes que existen entre ustedes, a menos que él confiese sus pecados y usted le otorgue el perdón explícitamente.

Además, podría ser que su padre aún esté atormentado por el recuerdo y la culpa de lo que le hizo a usted. Si él duda que usted pueda perdonarlo, es natural que él mantenga esos recuerdos vergonzosos ocultos. Por lo tanto, ir a él para hablarle de esto y para indicar su deseo de perdonarlo podría abrir el camino para que él encuentre liberación de una carga tremenda.

Al mismo tiempo, tiene que estar preparada para el hecho de que él pueda negar el abuso y se enoje si usted se acerca a él. Si lo hace, reafirme su amor por él y su deseo de perdonar, y hágale saber que usted está dispuesta a hablar cuando él quiera. Luego ore pidiendo a Dios que use sus palabras para plantar una semilla de esperanza y un deseo de perdón en el corazón de él, que termine llevando a su padre a confesarle su pecado.

Podría ayudar o no involucrar a su madre en esta conversación. Idealmente, sería mejor solucionar las cosas con su padre primero, y luego ustedes dos podrían decidir en oración si su madre se beneficiaría de conocer la conversación que han tenido.

Si su padre es una persona manipuladora y usted corre peligro de ser lastimada nuevamente, sería prudente consultar a su pastor o a un consejero cristiano antes de encararlo. Ellos podrían ayudarla a prepararse para sus posibles reacciones, y en algunos casos sería prudente hacer que alguno de ellos la acompañe cuando va a hablar con él. Si hay algún peligro de que su padre podría estar abusando de otra persona, entonces debería trabajar aun más rápidamente y cuidadosamente para confrontarlo.

Por sobre todo, cuando hable con su padre, no convierta el pecado de él en el centro principal de su conversación. Si bien el comportamiento de él debe ser discutido abiertamente, dedique la misma atención a construir esperanza. No importa cuánto hayamos pecado cualquiera de nosotros, podemos encontrar liberación a través de Jesús. Tal vez igual tengamos que sobrellevar algunas consecuencias del mundo, pero nuestros pecados pueden ser perdonados y nuestras relaciones pueden ser restauradas por lo que el Señor hizo por nosotros en la cruz.

Hijos

Pregunta 7: Mis hijos son muchísimo más eficientes causando conflictos que resolviéndolos. Los he corregido y sermoneado hasta el cansancio. ¿Hay algo que pueda hacer para ayudarlos a aprender a ser pacificadores?

Respuesta: Sí, hay muchísimo que usted puede hacer. Cada uno de los conflictos de sus hijos ofrece una oportunidad de enseñanza. Pero si usted recurre al sermoneo en el calor del conflicto la irritación y frustración suyas hará que levanten muros y no tomen en cuenta lo que está intentando enseñar. En cambio, desarrolle una estrategia de largo plazo en la que la mayor parte de la instrucción tiene lugar durante momentos de tranquilidad, cuando están abiertos a escuchar, y los conflictos reales son usados como un tiempo para practicar lo enseñado.

Se requiere tiempo y dedicación para enseñar a sus hijos a ser pacificadores, ¡pero los resultados bien valen la pena!

Pregunta 8: La principal fuente de conflicto entre mi esposa y yo es el desacuerdo en cómo criar nuestros hijos. Disciplina, educación, ropa, gastos; no importa cuál sea el tema, han significado discusiones entre nosotros. ¿Qué podemos hacer para poner fin a nuestros desacuerdos constantes y dar a nuestros hijos un mejor modelo para resolver conflictos?

Respuesta: Es probable que siempre discrepen acerca de algún aspecto de la vida de sus hijos, pero por la gracia de Dios ustedes pueden aprender a manejar esos desacuerdos de una forma constructiva. Dado que ya han pasado muchas horas discutiendo sobre estos temas, asuman el compromiso de dedicar algunas horas a aprender a responder a estos conflictos de una forma bíblica. (Si escatiman tiempo de aprendizaje, simplemente seguirán dedicando este tiempo a discutir.)

Comiencen por mirar dos páginas de este sitio Web: Principios fundamentales y El corazón del conflicto. Si esto despierta su apetito, lean Pacificadores juntos. Si quieren profundizar más, aliente a su iglesia a patrocinar una clase de Escuela Dominical o estudio bíblico para grupos pequeños sobre pacificación, donde puedan discutir estos principios con otras parejas que están luchando con los mismos problemas en sus familias.

Dedique una atención especial a aprender y practicar el Principio de la PAUSA en la negociación. Al mejorar su capacidad de entender y estar atentos a las preocupaciones de su cónyuge acerca de la crianza de sus hijos, ustedes serán más eficaces para canalizar los desacuerdos en una dirección constructiva.

Al mismo tiempo, pida a su iglesia que recomiende material bíblicamente sólido sobre la crianza de los hijos. Ponga en práctica sus nuevas habilidades de comunicación y negociación discutiendo y buscando acuerdos sobre varios relacionados con ser padres.

Si se estancan en un tema, no se metan en una pelea ni ignoren el problema. Busquen una o dos parejas de su iglesia que parezcan estar criando sus hijos eficazmente y pídanles consejos. Si escuchan estos consejos, no sólo acelerarán el acuerdo, sino que también ejemplificarán para sus hijos la sabiduría de buscar consejos de otras personas cuando no puedan resolver un conflicto por su cuenta.

Familia mixta

Pregunta 9: Me casé con un hombre divorciado. Él es maravilloso, pero sus hijos son una fuente constante de conflictos. No parecen respetarme, y discutimos frecuentemente cuando les digo qué hacer. Estoy agotada y me siento culpable por el hecho de estar soñando con el día que tengan dieciocho años y dejen el hogar. ¿Qué debo hacer?

Respuesta: Como punto de partida, usted y su esposo deben unirse y desarrollar un enfoque unido ante este problema. Esto probablemente requiera estudiar el proceso de aprendizaje descrito en la respuesta a la pregunta 8. Al mismo tiempo, pida a su esposo que muestre el camino en cómo enseñar a sus hijos a responder al conflicto bíblicamente, como se sugiere en la respuesta a la pregunta 7.

Al recorrer este material juntos, tendrán oportunidades de hablar acerca de diversos conflictos que han tenido y cómo todos ustedes podrían haberlos encarado más constructivamente. Hable con los hijos de su esposo aparte y escuche cuidadosamente sus inquietudes y frustraciones. Cuando ellos realmente crean que usted está intentando entenderlos, será más probable que se abran y la escuchen. Esto requiere tiempo y esfuerzo, pero al aprender a llevarse mejor con ellos, usted no sólo disfrutará de una vida familiar más pacífica sino que también los equipará para enfrentar los conflictos que encontrarán más tarde en sus propias familias.

Pregunta 10: El ex esposo de mi esposa nos está arruinando la vida. Sus cheques de alimentos llegan tarde frecuentemente, a veces no aparece para sus visitas y se rehúsa a cooperar con nosotros en importantes temas relacionados con la educación de los hijos. ¿Hay algo que podamos hacer aparte de llamar un abogado?

Respuesta: Llamar un abogado es lo último que deben hacer. Aun cuando encuentren una forma de forzar al ex esposo a pagar los alimentos en tiempo, podrá encontrar simplemente otra forma de arruinarles la vida.

Los problemas con un ex cónyuge a menudo no tienen nada que ver con los temas materiales mismos. Generalmente son causados o al menos agravados por temas personales no resueltos con su cónyuge, que dan lugar a amargura, celos, resentimiento o ira. A menos que lleguen a estos temas fundamentales, ustedes experimentarán un patrón de conflicto continuo al crecer los hijos.

Dependiendo de la intensidad del conflicto y la personalidad del ex esposo, ustedes podrían intentar varios enfoques diferentes. Primero, tanto usted como su esposa deberían hacer un esfuerzo conjunto para aprender a responder a este conflicto de una forma bíblica (ver sugerencias de aprendizaje en la respuesta a la pregunta 8). Luego su esposa debería examinar en oración el papel de ella en su divorcio. Si se da cuenta de que cometió pecados que nunca ha admitido a su ex esposo, debería buscar una forma de encontrarse con él para hacer una confesión sincera y completa. Si hay probabilidades de que su ex esposo no responda bien, acompáñela para darle aliento y apoyo. Asegúrese de que esta reunión inicial se centre en la confesión de ella, y no en señalar las cosas que él hizo o sigue haciendo mal. Trate de sacar los agravios de ella de la mesa y luego esperen para ver si eso tiene algún efecto en el comportamiento de él.

Si una reunión personal no es eficaz o siquiera posible, pida a su ex esposo reunirse con usted y un mediador neutral para solucionar algunos de sus conflictos. Use el Principio de la PAUSA y apele a los intereses de él lo más posible. Si igual se rehúsa y si asiste a otra iglesia, pida a su pastor que contacte al pastor de él pidiéndole que persuada al ex esposo a participar en una mediación. Si eso no funciona y los problemas se vuelven severos, tal vez tenga que decirle que, a menos que participe en una mediación, usted tendrá que conseguir un abogado para forzarlo a enfrentar estos temas. Este tipo de paso podría agravar considerablemente los problemas y producir gastos importantes, así que no lo haga antes de contabilizar el costo.

No importa lo que haga, su respuesta más efectiva es la oración. Siga pidiendo a Dios que obre en el corazón del ex esposo así como en el de usted y su esposa, para mostrar a cada uno de ustedes cómo están contribuyendo al problema, para darles esperanza de cambiar por el amor y el poder de Jesús, y para resolver los problemas del pasado para que puedan disfrutar de paz hoy.

Familia extendida

Pregunta 11: Mi madre y yo no nos hemos llevado bien durante años. Ella siempre intenta controlarme, aun cuando ahora tengo mi propia familia. Cuando nos encontramos, ambas nos comportamos cortésmente, pero sólo puedo aceptar cierta cantidad de consejos y críticas antes de reaccionar con enojo hacia ella. Realmente amo a mi madre, pero odio estar con ella. ¿Hay alguna esperanza para nosotras?

Respuesta: Si usted está confiando en Cristo, ¡siempre hay esperanza! No hay corazón tan duro que él no pueda ablandar. Ore, ore y ore, y luego siga orando para que Dios obre tanto en usted como en su madre.

Al mismo tiempo, estudie a fondo la Palabra de Dios para aprender lo más posible acerca de cómo responder a este conflicto bíblicamente (ver sugerencias de aprendizaje en la respuesta a la pregunta 8). Pida a Dios que la ayude a tratar con su madre de una forma que demuestre el amor y el perdón de Cristo en su vida. Saque la viga de su propio ojo pidiendo a Dios que la ayude a identificar y confesar formas en que usted ha contribuido a la tensión entre ustedes. Luego planifique cómo confrontar amablemente a su madre para ayudarla a ver cómo su comportamiento controlador está lastimándola a usted y dañando su relación. Sea específica acerca de lo que hace ella que la ofende a usted y cómo la hace sentir. Siga manteniendo esperanza de cambio recordándole el amor y el perdón de Cristo, y su promesa de ayudarnos a crecer.

Si las conversaciones personales no traen progresos, apele a su madre para reunirse con usted y un consejero o mediador (tal vez el pastor de ella, o el suyo) para hablar de estas cosas. Sea lo más amable y persuasiva posible. Si ella titubea, pida a su padre o a un hermano o hermana que hable con ella para alentarla a resolver esto con usted.

Si se rehúsa a cambiar o a trabajar en busca de una solución, pida a Dios que le dé sabiduría y fortaleza para responder a sus provocaciones con gracia. Pídale también que la ayude a aprender cuándo y cómo trazar límites apropiados de lo que usted aceptará en su relación. Aun cuando no vea un progreso inmediato, no se dé por vencida. Podría ser que Dios esté usando las provocaciones de ella para ayudarla a usted a aprender algunas lecciones importantes sobre el perdón y la misericordia. No importa lo que haga ella, usted siempre puede seguir creciendo en Cristo.

Pregunta 12: Las festividades son momentos frustrantes y dolorosos para mí. Cada vez que se reúne mi familia, alguien siempre plantea algo desagradable del pasado o critica a otra persona, que generalmente lleva a sentimientos heridos o una pelea acalorada. Francamente, detesto reunirnos como familia. ¿Hay alguna forma en que podría ser un pacificador en una situación como ésta?

Respuesta: Esta clase de conflicto brinda una rica oportunidad para que usted glorifique a Dios, sirva a otras personas y crezca a la imagen de Cristo. Como siempre, la oración es clave para el cambio. Al mismo tiempo, usted debería pedir a Dios que lo ayude a mejorar su capacidad para responder a este conflicto bíblicamente (ver sugerencias de aprendizaje en la respuesta a la pregunta 8).

Dependiendo de las personalidades y la dinámica de su familia, hay muchas formas en que usted podría intentar ayudarlos a aprender a enfrentar estos conflictos de una forma más constructiva. Una de las mejores formas es intentar discernir qué miembros de la familia tienen mayor probabilidad de compartir las inquietudes de usted acerca de las reuniones familiares y estar abiertos a trabajar con usted para alentar un cambio. Vaya a ellos primero, oren juntos, aprendan más acerca de la pacificación y planeen cómo acercarse a otros miembros de la familia.

Dado que algunos miembros de la familia siguen trayendo ofensas del pasado, podría ayudar que todos ustedes (sea en conjunto o de unos pocos por vez) hablen acerca del perdón. Ayúdelos a ver que Dios nos llama a perdonar a los demás como él nos ha perdonado a nosotros (Efesios 4:32). Una de las mejores formas de imitar el perdón de Dios es hacer cuatro promesas a quienes han pecado contra nosotros:  

  • No me detendré en este incidente
  • No volveré a mencionar este incidente para usarlo contra ti en el futuro
  • No hablaré a otros acerca de este incidente
  • No dejaré que este incidente se interponga entre nosotros y entorpezca nuestra relación personal

Pregunte a su familia si ésta es la forma en que les gustaría ser perdonados. De ser así, indique que es así como deberían perdonarse unos a otros.

Inicio  |  Articulos  |  Librería  |  Acerca de Peacemaker Ministries
P.O. Box 81130 • Billings, Montana 59108 • (406)256-1583 • mail@peacemaker.net